miércoles, 1 de febrero de 2012

Blackwaters


JEREMY SCAHILL 

Periodista de investigación estadounidense «Blackwater es el cuerpo paramilitar de Bush, su guardia pretoriana»

El autor de un libro sobre el auge del «mayor ejército mercenario» afirma que este está «por encima de la ley» y actúa con total impunidad en Irak
Autor:
Enrique Clemente|La Voz
Fecha de publicación:
11/5/2008


«Blackwater es el cuerpo paramilitar especial del presidente Bush, una especie de guardia pretoriana en su guerra global contra el terror». Así define a esta empresa de mercenarios el periodista de investigación estadounidense Jeremy Scahill, de 33 años, colaborador habitual de la revista progresista The Nation. Se acaba de publicar la traducción en español Blackwater. El auge del ejército mercenario más poderoso del mundo (Paidós), un impresionante libro sobre el imparable ascenso de una pequeña empresa privada, creada en 1997 en Carolina del Norte, que ha hecho fortuna prestando sus servicios en Irak, donde actúa sin control y con total impunidad. «La guerra se ha convertido en un negocio, que consiste en sacar dinero público para pagar a empresas privadas», concluye Scahill, que revela que Blackwater lleva ganados 1.200 millones de dólares en Irak.
-¿Ante quién responden los integrantes de Blackwater?
-Es un cuerpo de paramilitares que solo son responsables ante el dueño de la empresa y ante Bush. Las ventajas de utilizarlos para la Casa Blanca son muchísimas: hacen faltan menos hombres, porque son fuerzas especiales y un soldado de élite vale por diez de a pie, no se les incluye en el recuento de muertos ni de heridos, el Congreso no puede conseguir ninguna información sobre sus actividades, los periodistas no pueden tener contactos con ellos, no tiene que pedir tropas a otros países ni hacer un reclutamiento en EE.?UU., que es muy impopular. Y están por encima de la ley, cuando matan no hay ninguna consecuencia. Los propios militares estadounidenses están cada vez más molestos con estos cuerpos privados.
-¿Gozan de inmunidad?
-De total inmunidad, no pueden ser juzgados por las leyes iraquíes. En EE.?UU. existe un debate entre juristas sobre si se les podrían aplicar la ley marcial. Hay una ley que permite juzgar a las personas contratadas por el Departamento de Defensa, pero estos trabajan para el Departamento de Estado. Además, Bush ni siquiera reconoce el derecho internacional. Están totalmente por encima de la ley. Son forajidos.


-¿Depende EE.?UU. de los mercenarios?
-Actualmente hay en Irak 170 empresas privadas de seguridad que tienen 180.000 hombre de un centenar de nacionalidades allí, más que el ejército, que cuenta con 150.000 soldados. Su presencia ha permitido a EE.?UU. doblar sus efectivos, sin ellos no podría continuar la ocupación de Irak. En vez de utilizar una coalición voluntaria de países, Bush contrató a un ejército privado del que forman parte también ciudadanos de los que se oponían a la guerra. Los mercenarios son imprescindibles para EE.?UU. Sin ellos la delegación estadounidense no puede salir de la fortificada Zona Verde.
-¿Cree que la existencia de estos ejércitos paralelos supone una amenaza para la democracia?
-Estamos asistiendo en EE.?UU. a la mayor privatización de la historia en todos los campos, la educación, la sanidad, las cárceles y los cuerpos de seguridad. Hemos visto lo que ocurre cuando actúan por encima de la ley en Irak. Ahora están hablando de usarlos para patrullar nuestras fronteras. Estuvieron en Nueva Orleans tras el desastre del Katrina y Blackwater sigue construyendo bases en EE.?UU. Son un gran peligro y una amenaza. Lo que están haciendo en Irak daña la democracia americana. Les estamos pagando y ni siquiera tenemos derecho a saber lo que están haciendo. Cada uno de esos hombres que están en Irak cuesta 1.200 dólares al día, que es la cantidad que factura Blackwater al Gobierno federal, aunque la empresa les paga 650. Un mercenario gana al año lo mismo que el jefe de las tropas de EE.UU., David Petraeus.

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